Durante la conducción, los frenos son una de las partes más exigidas del vehículo. Especialmente en situaciones como bajadas prolongadas, tráfico intenso o maniobras de emergencia, los frenos generan una gran cantidad de calor por fricción. Cuando ese calor acumulado en los discos de freno entra en contacto repentino con agua —como al pasar por un charco o conducir bajo la lluvia— se produce un fenómeno conocido como choque térmico.


